La nariz que no quería tener razón
El olor que no estaba en ningún catálogo Marcela Solórzano llevaba diecinueve años trabajando con la nariz. En su taller de la colonia Roma clasificaba esencias por familias —cítricas, amaderadas, florales blancas, animálicas— con la misma precisión con la que un músico distingue un semitono de otro. Podía nombrar, sin mirar el frasco, más de…



