EL ULTIMO EPISODIO

Published by Loreflix Studio on

EL ULTIMO EPISODIO

La lluvia golpeaba las ventanas del apartamento como si alguien quisiera entrar.

Gael llevaba más de cuatro horas mirando el cursor parpadear sobre un documento vacío.

Nada salía.

Otra vez.

El ventilador del techo giraba lentamente mientras la luz del monitor iluminaba las ojeras profundas debajo de sus ojos. Había tazas de café vacías sobre el escritorio, libretas arrugadas en el piso y una factura vencida pegada con un imán en la nevera.

“Último aviso.”

Suspiró.

Durante siete años intentó convertirse en escritor.
Siete años subiendo historias que nadie leía.
Siete años escuchando la misma frase:

—Los sueños no pagan renta.

La voz de su padre todavía vivía dentro de su cabeza.

La última conversación que tuvieron terminó en gritos.

Tres semanas después, su padre murió de un infarto.

Desde entonces, Gael escribía con una obsesión silenciosa: demostrar que no había desperdiciado su vida.

Abrió YouTube.

Videos virales.
Streamers gritando.
Personas haciéndose famosas por humillarse frente a una cámara.

Miles de comentarios.
Millones de vistas.

Gael cerró la página con rabia.

—Basura… pura basura…

Miró nuevamente el documento vacío.

Entonces la laptop parpadeó.

Una pestaña apareció sola en el navegador.

LOREFLIX STUDIO

Gael frunció el ceño.

—¿Qué diablos…?

El sitio tenía un diseño extraño. Negro absoluto. Letras blancas. Elegante. Minimalista.

En el centro solo había una frase:

“Escribe una historia… y nosotros la haremos realidad.”

Debajo:
PUBLICAR HISTORIA

Gael soltó una risa cansada.

—Buen marketing.

La lluvia siguió golpeando el cristal.

Algo dentro de él sintió curiosidad.

Comenzó a escribir:

“Un hombre recibe una llamada de un número desconocido a las 3:33 AM.”

Exactamente en ese instante…

El celular vibró sobre la mesa.

Gael se quedó inmóvil.

Número desconocido.

Su garganta se secó.

Miró la pantalla durante varios segundos antes de contestar.

—¿Hola…?

Silencio.

Solo una respiración lenta.

Pesada.

Como si alguien estuviera demasiado cerca del micrófono.

Gael tragó saliva.

—¿Quién es?

La voz respondió distorsionada:

—Sigue escribiendo.

La llamada terminó.

El apartamento quedó completamente en silencio.

Incluso la lluvia parecía haberse detenido.

Gael soltó el teléfono lentamente.

Una gota fría recorrió detrás de su oreja.

Miró la computadora.

La pestaña seguía abierta.

Esperando.

Sus dedos dudaron unos segundos antes de volver al teclado.

“El hombre escucha golpes en la puerta.”

TOC.

TOC.

Gael se congeló.

El sonido vino del pasillo.

Lento.

Pesado.

Su pecho comenzó a subir y bajar más rápido.

—No… no, no…

Otro golpe.

TOC.

Caminó hacia la puerta sintiendo las piernas débiles.

Miró por la mirilla.

Nada.

Abrió lentamente.

Una caja negra reposaba frente al apartamento.

Sin nombre.

Sin dirección.

Sin huellas de agua, aunque afuera seguía lloviendo.

Gael tomó la caja y cerró rápidamente.

Sus manos temblaban.

La colocó sobre la mesa.

Dentro había una cámara antigua.

Y debajo…

Una fotografía.

Gael sintió un vacío helado en el estómago.

Era él.

Dormido.

Tomada desde la esquina de su habitación.

Esa misma noche.

Retrocedió inmediatamente.

—¿Qué carajo…?

Corrió hacia el cuarto.

Encendió las luces.

Revisó debajo de la cama.
El clóset.
El baño.

Nada.

Volvió al escritorio respirando agitado.

La página había cambiado sola.

“La audiencia está disfrutando la historia.”

Debajo apareció un contador.

12 espectadores.

37 espectadores.

89 espectadores.

124 espectadores.

El número subía cada segundo.

Un chat comenzó a llenarse automáticamente.

“NO PARES.”
“Esto se siente real.”
“¿El protagonista va a morir?”
“Haz que abra la cámara.”

Gael cerró la laptop de golpe.

La pantalla volvió a encenderse sola.

El ventilador del techo comenzó a girar más rápido.

Las luces parpadearon.

Y la cámara antigua emitió un sonido mecánico.

CLACK.

El lente giró lentamente hacia él.

La pequeña pantalla digital se encendió.

Mostraba su habitación en tiempo real.

Pero desde arriba.

Desde una esquina del techo.

Gael levantó la mirada lentamente.

Oscuridad.

Nada más.

Entonces algo se movió.

Una sombra.

Rápida.

Arrastrándose encima del armario.

Gael cayó hacia atrás golpeando la silla.

El corazón le martillaba el pecho.

Tomó un cuchillo de la cocina.

—¡¿Quién está ahí?!

Silencio.

Solo el sonido eléctrico de la computadora.

La pantalla comenzó a escribir sola.

“El protagonista entiende demasiado tarde que ya no es el autor de la historia.”

Gael sintió náuseas.

Desconectó el internet.

La transmisión continuó.

Apagó el breaker eléctrico del apartamento.

Todo quedó oscuro.

Excepto la laptop.

La pantalla seguía brillando.

El chat explotó de mensajes.

“ESTO ES CINE.”
“MEJOR EPISODIO.”
“QUE SUFRA MÁS.”
“NO LO MATES TODAVÍA.”

Gael respiraba desesperadamente.

—Esto no es real… esto no es real…

Entonces escuchó una voz detrás de él.

—Claro que es real.

Gael giró violentamente.

Un hombre estaba sentado en el sofá.

Vestido completamente de negro.

Sin rostro.

La cabeza era una masa oscura como humo moviéndose debajo de la piel.

Gael levantó el cuchillo temblando.

—Tú… tú no estabas ahí…

La figura inclinó lentamente la cabeza.

—Las mejores historias necesitan dolor auténtico.

—¿Qué eres?

La entidad sonrió.

O al menos eso parecía.

—Somos la audiencia.

Las paredes comenzaron a llenarse de pantallas.

Cientos.

Miles.

Personas mirando desde teléfonos, televisores y computadoras.

Comiendo mientras observaban.
Riendo.
Comentando.
Esperando el siguiente episodio.

Gael sintió el estómago revolverse.

La figura caminó lentamente hacia él.

—La gente ya no quiere ficción, Gael.

Otra pantalla apareció.

Mostraba noticias reales.
Accidentes.
Violencia.
Streamers llorando en vivo.

—Quieren sufrimiento verdadero.

El contador seguía subiendo.

50 mil espectadores.

120 mil.

300 mil.

La entidad habló nuevamente:

—Mientras más personas observan… más fuerte se vuelve la historia.

Gael comenzó a entender.

Loreflix no era una página web.

Era un sistema.

Una inteligencia alimentada por morbo humano.

Dolor convertido en entretenimiento.

Miedo convertido en contenido viral.

La figura señaló la laptop.

—Solo falta el final.

Gael miró el teclado.

Sus manos temblaban.

—¿Qué pasa si dejo de escribir?

La entidad respondió inmediatamente:

—La audiencia odia las historias incompletas.

Todas las pantallas comenzaron a mostrar imágenes de su vida.

Su infancia.
La muerte de su padre.
Las noches llorando solo.

Gael sintió rabia.

Toda su vida había querido ser visto.

Y ahora millones lo observaban solo para disfrutar su sufrimiento.

La entidad susurró:

—Tú querías audiencia.

Gael apretó los dientes.

Lentamente se sentó frente a la laptop.

Los comentarios explotaron.

“VAMOS.”
“FINAL FINAL FINAL.”
“NO NOS DECEPCIONES.”

Gael colocó las manos sobre el teclado.

Y comenzó a escribir.

“El autor comprende que la única forma de destruir la historia… es destruir el espectáculo.”

Las luces explotaron.

Las pantallas comenzaron a fallar.

La entidad dio un paso hacia atrás por primera vez.

“Y por primera vez, la audiencia sintió miedo.”

Los comentarios se llenaron de mensajes desesperados.

“DETÉNGANLO.”
“SE ESTÁ DESCONECTANDO.”
“NOOOOO.”

Gael siguió escribiendo mientras lágrimas caían sobre el teclado.

“El sistema murió cuando dejó de haber espectadores.”

Una explosión de estática recorrió el apartamento.

Todas las pantallas se apagaron.

La figura sin rostro comenzó a deformarse.

Gritando.

Deshaciéndose como humo atrapado en fuego.

La laptop ardió.

El techo tembló.

Y luego…

Silencio.

Oscuridad absoluta.

Tres meses después, una nueva aplicación apareció en internet.

Más moderna.
Más rápida.
Más adictiva.

Nadie sabía quién la había creado.

Solo tenía una pantalla negra.

Y una frase blanca en el centro:

“Publicar Historia”

Debajo…

Un contador.

1 autor conectado.

Y oculto dentro del código fuente del sitio…

existía un archivo llamado:

GAEL_FINAL_EPISODE.mp4 


Loreflix Studio

Loreflix Studio es una plataforma digital dedicada a la creación, desarrollo y publicación de historias narrativas originales enfocadas en experiencias humanas, emociones reales y situaciones de alto impacto emocional.

0 Comments

Deja una respuesta

Avatar placeholder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *